Riesgo por embarazo: Nuevos criterios restrictivos INSS


El INSS ha publicado una nueva guía de ayuda en la valoración de la prestación de riesgo durante el embarazo.

Esta guía es utilizada por las mutuas para dar la baja por riesgo en el embarazo y, en nuestra opinión, ha empeorado las condiciones para las mujeres embarazadas en muchos casos.

  • Por ejemplo, en trabajos de oficina antes se daba la baja en la semana 37 y ahora directamente no la dan. Con anterioridad al endurecimiento del criterio, en la semana 37 automáticamente a estas mujeres se les otorgaba la suspensión del contrato (si es que antes no estaban ya en una IT (incapacidad temporal) por contingencias comunes, en cuyo caso las embarazadas se tenían que incorporar unos días al trabajo para luego pedir el riesgo en embarazo) por entender que con un estado tan avanzado de embarazo no se puede realizar prácticamente ningún tipo de trabajo. Pero ahora, tendrán que solicitar una IT por contingencias comunes, que no conlleva el 100% de su sueldo.
  • ¿Por qué? Pues porque no existe riesgo en ningún momento del embarazo en los puestos de trabajo que se caractericen por la “sedestación” a no ser que se demuestre que la trabajadora no tiene la posibilidad de cambiar de postura durante la jornada, según los expertos. “En los casos de trabajos administrativos y actividades gerenciales es evidente que se pueden establecer no solo alternancia postural sino incluso cierta actividad física (levantarse y caminar) con la frecuencia que deseen o que el facultativo les recomiende”, concluye el grupo de trabajo constituido por inspectores del INSS, facultativos de las Mutuas y especialistas de la SEGO, que son quiénes han realizado la revisión de la guía y desarrollado el nuevo manual.
  • Por ahora, y hasta que cambien estas reglas (algo que será complicado a corto plazo), esta es la situación…

Factores de riesgo declarados y aceptados

Os vamos a citar algunos ejemplos de factores de riesgos declarados y aceptados por todos los agentes involucrados:

  • Exposición a agentes físicos (vibraciones, ruido, radiaciones, frío o calor extremos…).
  • Exposición a agentes biológicos (hepatitis o tuberculosis…).
  • Exposición a agentes químicos (pesticidas, disolventes, mercurio, gases anestésicos…).
  • Exposición a agentes psicosociales (turnos, trabajo nocturno, trabajo aislado, trabajos de alta tensión o estrés).
  • Ergonómicos (bipedestación, posición sentada, posturas forzadas para embarazadas, cargas, excesivos desplazamientos…).
  • Otros (trabajo en altura, riesgos de infección o de enfermedades renales, ausencia de zonas y horarios de descanso…).

Cómo actuar una vez estamos embarazadas y creemos estar en situación de riesgo

  1. Tenemos que comunicar a la empresa nuestro estado de gestación si aún no lo hemos hecho y dar paso al proceso (importante señalar aquí que las mujeres embarazadas autónomas también derecho aunque evidentemente el proceso sea algo diferente).
  2. En primer lugar, el empresario deberá identificar todos los peligros que puedan suponer un riesgo potencial para la mujer embarazada.
  3. En segundo lugar, eliminará todos los que sea posible y evaluará los riesgos no eliminados.
  4. Si todas o la mayoría de las tareas realizadas por la mujer son de riesgo y/o no se han podido adaptar las condiciones, la cambiará temporalmente de puesto y, si ello no fuera posible, pues certificará la situación. Esta certificación más el informe del Servicio Público de Salud que acredite la situación de embarazo, FPP y riesgo, se aportarán a la Mutua presentando la preceptiva solicitud, y aquélla tendrá que proceder a la suspensión del contrato por riesgo durante del embarazo y así poder obtener la trabajadora la prestación pertinente. En distintas webs pueden encontrarse dichos modelos o solicitudes o la misma empresa puede informar de cómo obtenerlos.

La suspensión del contrato

  • Esta suspensión del contrato conlleva reserva de puesto de trabajo, por lo que la trabajadora podrá reincorporarse al mismo al finalizar la situación.
  • Durante este tiempo, el despido de la trabajadora es nulo salvo que se prueben motivos no relacionados con el embarazo.
  • El empresario está obligado a continuar con la cotización a la SS PERO SUS CUOTAS ESTÁN BONIFICADAS AL 100%.
  • No se requiere periodo mínimo de cotización para acceder a esta prestación, se considera a todos los efectos como contingencia profesional.
  • La prestación a recibir es el 100% de la base reguladora establecida para la IT por contingencias profesionales (diferencia fundamental con respecto a la baja por IT por enfermedad común).
  • Tienen derecho a esta prestación las trabajadoras por cuenta propia (regímenes especiales del mar, agrario y autónomas), trabajadoras por cuenta ajena y trabajadoras de la Administración.

Dicho todo esto, ¿cuándo iniciamos el procedimiento?

Pues bien, la normativa laboral, ninguna, establece en qué semana de embarazo hay que dar la baja (suspensión) durante el embarazo por exposición a cualquier riesgo que pueda afectar a la salud de la mujer o del feto. Todos y todas sabemos que existen riesgos, algunos realmente peligrosos, pero la ley no aborda la tarea de decirnos en qué semana de embarazo se nos ha de suspender el contrato.

Por ello, al final, la evaluación de los riesgos acaba instándose por la trabajadora así como todo el procedimiento, y quedando un poco a criterio de empresarios, Mutuas y SEGO. Y aquí empiezan los problemas. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) tiene sus tablas en cuanto a cuándo hay que proceder a suspender el contrato de una mujer embarazada según el puesto que realiza,

Podeís encontrar más información sobre esta tabla y la semana en que se ha de proceder a la suspensión del contrato AQUÍ.

fuente: David Rodriguez/ Emilia de Sousa